We’re back.

Cinco años más viejos, volvemos a asomarnos a una nueva campaña electoral Made in France. Como Batman y Robin, sumamos a Batichica y ahora somos tres. Las geniales opiniones expresadas en este blog sólo representan el punto de vista de sus autores.

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jueves, 12 de abril de 2007

Pactando con el enemigo


Desde su modesto formato cada miércoles el semanario satírico Le Canard Enchainé causa revuelo con sus denuncias y ayer no fue la excepción. "Sarko prometió a Chirac pasar Kärcher a sus dossier judiciales", titulo el semanario afirmando que existe un acuerdo secreto entre Nicolas Sarkozy y Jacques Chirac para evitar que el actual mandatario sea objeto de investigaciones judiciales una vez concluido su mandato. Pese a las desmentidas de ocasión por parte del Eliseo y del candidato de la UMP esto provocó un aluvión de críticas del resto de los candidatos y salpica al tambaleante Sarko a 10 días de la primera vuelta.
El articulo firmado por Hervé Liffran sostiene que “a cambio del sostén de Chirac a su candidatura, Sarkozy se comprometió, en caso de ser electo, a evitar que el presidente saliente regrese al Palacio de Justicia”. De esto se desprende que el pacto no resulto gratis para el candidato conservador, quien habría 'pagado' el apoyo de Chirac. No por nada, pocas semanas después de que el presidente brindara un mesurado apoyo “al candidato de mi familia política”, su mediática esposa Bernadette acompaño al aspirante en un acto en Rhone. Este tipo de acuerdos, tan comunes en América latina donde represores y/o corruptos pactan inmunidad con sus predecesores, llama la atención en Francia, pero no por el pacto en si mismo, sino porque salga a la luz en la recta final de la campaña electoral y porque sus protagonistas mantienen una tensa relación desde hace 10 años.
La relación de Chirac y Sarkozy nació en 1975, época en la que 'Chichi' lo adopto como un hijo propio, otorgándole una plaza no menor dentro de su círculo intimo. Algo que le brindo la oportunidad de firtear con su hija, la misteriosa e influyente Claude Chirac. La ruptura se produjo en 1993 cuando Sarko apoyo la candidatura de Edouard Balladur para las presidenciales de 1995, algo que Chirac considero una traición intima. Desde entonces los enfrentamientos entre ambos se hicieron moneda corriente pese a que Chirac recurrió a él para sumarlo a su gobierno. Más allá de las situaciones melodramáticas, en el 2004 la relación se quebró definitivamente luego de un enfrentamiento en el Consejo de Ministros, por lo que el 14 de julio en cadena nacional Chirac lanzo la ya celebre frase: "Yo decido y el ejecuta" intentando prohibirle permanecer en su ministerio y que a la vez se haga cargo de la presidencia de la UMP, algo que finalmente el debilitado presidente no pudo evitar. Los dos últimos años de gobierno resultaron tumultuosos para Chirac luego del NO francés al proyecto de Constitución europea y los conflictos con estudiantes por el intento de reforma del sistema laboral para los jóvenes menores de 25 años. Hoy, a los 74 años y en el ocaso de su carrera política el mandatario vive una 'petit' primavera al ver que la elegante despedida que se preparo (especialmente en la escena internacional) da sus frutos, por la inesperada buena imagen pública que cuenta entre los franceses, que recuerda a sus mejores épocas.
No obstante, el temor a que Ségolène Royal o François Bayrou sean electos presidentes y sea procesado por alguno de los tres casos de corrupción que lo tienen como protagonista hace que Chirac tiemble por el miedo a que su imagen en la historia quede relacionada a la corrupción. Pero como la desconfianza mutua entre estos enemigos íntimos es grande, el mayor temor de Chirac por estos días debe ser que Sarkozy no honre su pacto y que olvide sus promesas en caso de ser electo.

lunes, 9 de abril de 2007

Informe: Sarkozy en la "petite Turquía"



Son muchos lo que se preguntan por qué Sarkozy, que se opone fervientemente al ingreso de Turquía a la Unión Europea, instaló su sede de campaña en el popular 10eme arrondissement de París, conocido como la "petite Turquía", pero que en realidad podría denominarse "le petit Kurdistan", ya que en él están instalados gran parte de los 130.000 integrantes de la comunidad kurda que residen en la capital francesa. ¿Por qué Sarkozy eligió este barrio? ¿Por qué decidió implantar su centro de campaña en un lugar que no corresponde a su electorado ni a su visión de nación? ¿Busca cambiar su imagen? El contraste entre las ideas del candidato y el barrio es visiblemente enorme, por eso su desembarco en el numero 18 de la rue d'Enghien no deja de parecer cínico y hasta provocador, tarea que el ex ministro del Interior suele hacer con mucha frecuencia. Lo que está claro es que la de Sarkozy es una elección por demás audaz, quizás, motivada en su afán de diferenciarse de Ségolène Royal y su séquito de jóvenes ‘gauche caviar’ que optaron por instalarse lejos de los 'elefantes' del PS en el superchic Boulevard Saint-Germain. La presencia delCuartel General del candidato languidece, irremediablemente, en un barrio que rehúsa la identidad que Sarkozy proclama y donde el 20% es extranjero. Es imposible pasearse por "la petite Turquía" y no dejarse llevar por la masa cosmopolita, heterogénea integrada por turcos, chinos, árabes, negros, judíos e indios que cohabitan casi sin inconvenientes y que brinda el sentimiento de vivir en una Francia real y no de los habituales guetos donde se separa a ricos de pobres. Típico barrio parisino que reúne a escala menor las contradicciones de un país, pero que a la vez dibuja una imagen acertada de Francia, repleta de culturas diferentes y mestizaje. Con su ubicación privilegiada, el barrio revela como pocos la transformación de París. Se encuentra en franca evolución recuperando sus fachadas haussmanianas, con veredas y mobiliario urbano nuevo y por eso el 10eme se esta 'limpiando' de gente pobre, pero no por Sarkozy y sus autoproclamados métodos de seguridad si no por medios indirectos. Pese a ser uno de los barrios más pobres de la capital, el metro cuadrado se triplicó en 10 años. El aroma post-industrial que se respira en el 10eme gusta a los pequeños burgueses. Esos jóvenes acomodados, son justamente el electorado que Sarkozy intenta seducir para alcanzar la presidencia.
SARKO RABANNE
Al acercarse a Sarkoland sorprende ver a los policías filtrar los autos en las esquinas y que la calle "de" Sarkozy, a diferencia de las aledañas, se encuentre casi desierta. Sin embargo, la celosa guardia de los CRS no impidió que el 16 de marzo 15 activistas de Greenpeace derramaran ocho toneladas de maíz transgénico para solicitarle al candidato que suscriba la moratoria reclamada por los ecologistas para evitar que los OGM sean sembrados en los campos franceses, algo a lo que se opone el 85% de la población. Sorprende también (y mucho) ver en la cercana avenida de Strasbourg-Saint-Dennis pulular a ocho camionetas repletas de CRS preparados para cualquier manifestación espontanea. A estos hay que sumarle tres furgonetas en la esquina de Hauteville, otras dos en el pasaje Petites Ecuries y otro par en cada esquina de "su" cuadra. Al menos una centena de policías custodian el barrio. Sarkozy ya no forma parte del gobierno pero la custodia sigue siendo la misma que de su época de ministro. ¿Cuánto le costara a la UMP esta campaña? ¿Cómo justificara ciertos gastos? El lujoso Quartier Général de Sarkozy se encuentra en lo que hasta hace poco fue la sede de Paco Rabanne. La entrada del edificio impacta y no sólo por las medidas de seguridad, especialmente por la monumental foto del candidato en un descanso de la escalera, lo que le otorga al lugar cierto aire monárquico. A un lado, el infaltable márketing ofrece por 39 euros un bolso o por 25 una remera para portar la sonrisa del aspirante. La mayoría de los vecinos del barrio no oculta su descontento, algunos hasta manifiestan espontáneamente o cuelgan banderas en sus ventanas o balcones. De los comités de vecinos que se crearon para protestar surgieron tres blogs antisarkozy: rentrecheztoi (regresa a tu casa), uncharterpourNeuilly (un charter por Neuilly, suburbio rico donde Sarkozy desarrolló su carrera política) y votrenouveauvisage (su nueva cara).
"SARKO RAFLES = VICHY"
"Las razias de Sarko = Vichy" se lee en las paredes del barrio escrito con marcadores indelebles comparando al candidato con el gobierno colaboracionista de Vichy. En el Centro Cultural Kurdo lindante a Sarkoland nadie oculta su rencor por la noche del 5 de febrero cuando una redada irrumpió en el local llevándose a 16 personas, que dos semanas después fueron liberadas bajo control judicial. Sumamente vigilados los exiliados kurdos se reúnen a diario en su centro para jugar al billar o las cartas, ver la televisión de su país en un gran salón decorado con fotos de Abdullah Öcalan y de otros líderes del Partiya Karkeren Kurdistan (PKK o Partidos de los Trabajadores de Kurdistan). La mayoría de los kurdos que residen en Francia son refugiados políticos, por lo que al darles asilo Francia se comprometió a protegerlos. Otro escenario de razias fue la estación de metro más cercana, Château d’eau, donde 'paran' grupos de africanos que en un par de oportunidades llegaron a enfrentarse con la policía. En los negocios de la desierta cuadra de Sarkozy, como el restaurantes Uludag, el locutorio polirubro Ercan Music o en las carnicerías Tim Gan o Corne d'or la sonrisa de los comerciantes no disimula su desconfianza. En el salón de té Antik, la mesera de origen kurdo Nazli, cuenta que la clientela bajó, "son muchos los habitantes del barrio que no tienen papeles y que debieron desaparecer para evitar ser interrogados por los policías". Kenan, el propietario de Antik, reveló que a fines de enero –semanas antes de que Sarkozy instalara su sede de campaña- recibió un sobre de los servicios secretos de la policía con recomendaciones para evitar un acto terrorista o el acoso de los papparazzis, además, de solicitarle una lista completa con los datos de sus empleados y sus proveedores que incluía número de documentos y teléfonos. A 100 metros de la sede de campaña está el Teatro du Verre, una usina industrial ocupada, donde los domingos un grupo de artistas argentinos cambia el olor de la calle con la grasa que se quema en una improvisada parrilla. El Teatro du Verre resiste desde hace tiempo los embates de la Alcaldía parisina para desalojarlos. En las últimas semanas para buscar un poco de discreción ante las crecientes quejas de los vecinos los "azules" fueron reemplazados por una multitud de policías en civil, los infaltables Sérpicos, que esta época electoral abundan en las calles de París. A los policías de civil se los puede ver merodeando por el barrio de a dos o sentados en autos haciendo que leen, pero también pueden ser una bonita rubia de estilo nórdico paseándose con mochila cual turista perdida y que desilusiona al descubrirle en su oreja un auricular no de un MP3 sino de un aparato para comunicarse con el resto de su brigada. Los controles de identidad se suceden al pasar un rato observando desde un café. "Al principio no podíamos ni ir hasta nuestras casas, los policías debían acompañarnos hasta la puerta", cuenta el tunecino Hasam vendedor de Kebabs. El único contento con la presencia de Sarkozy es el marfilense Laurent, encargado de la limpieza del Pasaje de L'industrie, hasta hace poco lugar escogido para pernoctar de los sin techo y que se caracterizaba por ser un espacio constantemente sucio y con un penetrante olor de orina macerada. "Antes tenía que pasar Kärcher tres veces por semana, ahora todo está limpio, la gente no viene mas a mear aquí", contó Laurent.

martes, 27 de marzo de 2007

Kärcher ≠ gastronomía judía


El sueño de cualquier marca, y sobre todo de una multinacional, es convertirse en un nombre común, perder la mayúscula. Una coca, una bic, unos championes (para los charrúas), cinta scotch son algunos ejemplos de cómo un nombre propio puede enraizarse en una sociedad hasta reemplazar la palabra que designaba genéricamente un producto. Bien, esto, que para muchos sella el triunfo de la mercadotecnia, puede ser un arma de doble filo.
En 2005, el candidato derechista Nicolas Sarkozy anunció que limpiaría un barrio pobre de la periferia (la “cité des 4.000” en la ciudad de la Courneuve, departamento de Saint-Denis) con Kärcher. El aspirante se refería a los productos de la multinacional de limpieza de contundente eficacia para acabar con la mugre. En este caso, para borrar a las banditas de jóvenes que mandan en los monoblocks. Cuestión que buena parte de la sociedad francesa se escandalizó por la metáfora, y la prensa de izquierda reaccionó como si en vez de Kärcher Sarkozy hubiese dicho Zyclon B. La metáfora en todo caso prendió. A tal punto que dio lugar a un neologismo. El miércoles 21 de febrero pasado, el rector de la Academia de Lyon, Alain Morvan, denunció que había sido “karcherizado” por el ministro del Interior Nicolas Sarkozy. Sarko, cuyo márketing electoral radica en segmentar la sociedad en potenciales nichos, pensó que sería una buena señal para los musulmanes presionar al rector para que abriese un colegio islámico en la región. Y como Morvan tenía ciertas reticencias, Sarko lo reemplazó invocando “múltiples faltas a la obligación de reserva”, bah, por no cerrar el pico.
Así las cosas, y viendo que aspiraba a una entrada en la edición 2008 del Larousse, Kärcher inundó los medios con solicitadas. “La empresa Kärcher no puede reconocerse en las amalgamas recientes en las cuales su nombre se ha visto asociado. Esto va en contra de nuestros valores” reza el comunicado. No sé cuales son los “valores” de una transnacional dedicada a la limpieza, pero yo iría pensando en un nombre para reemplazar la marca.